El ajuste gubernamental le arrebata las vacaciones a la mitad de los trabajadores argentinos

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La degradación del poder adquisitivo en Argentina, profundizada por una gestión económica que no logra dar respiro al bolsillo, ha sentenciado a la clase trabajadora a un presente de privaciones. Según un informe de la consultora Bumeran, el 46% de los empleados no pudo acceder a su descanso anual durante el último año, una cifra que expone cómo el derecho a vacacionar se ha extinguido para transformarse en un lujo inalcanzable.

El relevamiento detalla un panorama desolador: de aquellos trabajadores que quedaron atrapados en la rutina sin posibilidad de salida, el 56% señaló directamente la falta de dinero como la causa principal. La persistente inflación y los ingresos estancados, propios de una administración que no prioriza la recomposición salarial, han forzado a las familias a realizar recortes drásticos, donde el descanso es la primera víctima del ajuste doméstico.

Esta crisis de bienestar ha calado tan hondo que el 29% de los trabajadores ya ni siquiera aspira a un viaje, sino que priorizaría una reducción de la jornada laboral ante la imposibilidad de financiar un retiro. El estudio también refleja la brecha social que se ensancha: mientras la mitad de la población sobrevive sin margen económico, un sector minoritario aprovecha la distorsión cambiaria para viajar al exterior, dejando en evidencia una Argentina fracturada entre el desamparo de la mayoría y el beneficio de unos pocos.

 

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