La Maratón Internacional de Reyes, fue testigo el pasado sábado de un final que excede lo cronométrico. Martín Méndez, cruzó la meta en tercer lugar (31m 17s) y, con la honestidad de quien ya no tiene nada que demostrar, anunció que esta fue su última función en la prueba que lo vio nacer. Su despedida no es solo un retiro deportivo; es el cierre de una etapa dorada frente a una realidad que, incluso en la competencia, se vuelve cada vez más cuesta arriba para los atletas locales.
“Ya no tengo más fuerza para seguir estando adelante”, confesó Méndez, dejando al desnudo el desgaste físico y mental de sostenerse en la élite durante años. Aunque su intención era retirarse con una victoria, su lugar en el podio —detrás del misionero Edgardo Franco y el uruguayo Nicolás Espinosa— suena a un acto de resistencia final. Para Méndez, la decisión parece irreversible: el peso de los años y la dificultad de mantener el ritmo frente a nuevas generaciones marcan un punto de no retorno en la carrera más emblemática de la provincia.
Mientras tanto, en un intento por maquillar el clima de tensión que atraviesa la ciudad, el municipio llevó adelante la “Mini Reyes” con 1.500 chicos en el Corsódromo. Sin embargo, el anuncio del retiro de Méndez deja un vacío.
