Radiografía de la precariedad: El costo de la supervivencia alimentaria en Entre Ríos y el país

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El reciente informe “El Changuito Federal”, elaborado por la consultora Analytica, arroja cifras que exponen una realidad asfixiante para el núcleo familiar. En Entre Ríos, la barrera de los ochocientos mil pesos ha sido vulnerada: una familia tipo necesitó $804.730 en diciembre solo para costear alimentos y bebidas básicos. Este valor no incluye servicios, alquileres ni transporte, lo que sitúa el costo de vida total en niveles de exclusión para gran parte de la población trabajadora.

El estudio revela una brecha que supera los $100.000 entre las jurisdicciones más caras y las más económicas, pero advierte que el precio nominal es una trampa estadística. Mientras que en Santa Cruz llenar el changuito cuesta $890.350 (la cifra más alta del país), los salarios registrados en la Patagonia suelen amortiguar el impacto. El escenario más sombrío se traslada al Noreste Argentino (NEA): allí, aunque los precios son menores en términos absolutos, el peso de la canasta sobre los ingresos es devastador, representando el 29,1% de la suma de dos salarios promedio.

La inflación de los alimentos no dio tregua en diciembre, con ocho provincias superando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general del 2,8%.

San Juan lideró la suba porcentual con un 3,9%.

Misiones registró el mayor aumento absoluto en pesos, con un incremento de $46.037 en un solo mes.

La Carne, componente esencial de la dieta, mostró subas alarmantes de hasta el 15% en cortes como el asado, mientras que en la Patagonia la carne picada llegó a subir un 16%.

El colapso del presupuesto familiar en el Litoral: En Entre Ríos, el incremento del 2,6% mensual consolida una tendencia de erosión del poder de compra que obliga a las familias a reconfigurar sus hábitos de consumo básicos.

La trampa del Norte Grande: A pesar de que Formosa registra el changuito más barato ($783.302), la precariedad de los ingresos locales hace que el acceso a la alimentación sea proporcionalmente más difícil que en las provincias con precios más altos.

Desborde de precios en productos de primera necesidad: La suba de productos como las galletitas de agua (hasta un 8%) y la carne, sumado a la inestabilidad en productos de almacén, confirma que la inflación en las góndolas corre por un carril más agresivo que el promedio general.

El espejismo salarial: El informe técnico subraya que el costo de vida no es compensado de manera equitativa; en las zonas donde el changuito es más “económico”, la capacidad de ahorro es prácticamente nula debido a la baja escala salarial.

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