A diez días del episodio en la Escuela Normal Superior N° 40, el gobernador Maximiliano Pullaro y la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, brindaron detalles sobre el trasfondo del crimen de Ian Cabrera. Según la investigación oficial, el atacante de 15 años, identificado como Gino C., no actuó bajo un brote psicótico ni motivado por el bullying, sino que formaba parte de una subcultura digital transnacional denominada TCC (True Crime Community).
El peritaje del teléfono celular del tirador fue la pieza clave que permitió a la Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal detectar una red de planificación y captación. A partir de estos datos, se identificó y detuvo a un segundo menor de edad, sindicado como “estrecho colaborador” del atacante, en cuyo domicilio se secuestraron dispositivos electrónicos y simbología vinculada a la glorificación de crímenes violentos.
Las etapas de la “True Crime Community”
El jefe policial Guillermo Díaz explicó que esta comunidad digital no es un fenómeno aislado de Argentina, sino una organización descentralizada que recluta adolescentes de entre 13 y 19 años. El proceso de radicalización identificado por los investigadores se divide en cuatro etapas críticas:
Fascinación: Interés inicial por crímenes reales y asesinos seriales, con foco en la masacre de Columbine (1999).
Glorificación: Difusión de material y “homenajes” a perpetradores en foros y páginas abiertas de internet.
Grupos Cerrados: Migración a plataformas como Discord o Telegram para compartir contenido violento y empezar a considerar a los asesinos como “héroes”.
Emulación: Planificación de ataques propios para imitar a sus referentes y alcanzar estatus dentro de la comunidad.
Vínculos con el movimiento “Incel”
La investigación también detectó que los involucrados respondían a los indicadores del movimiento Incel (célibes involuntarios). Esta subcultura se caracteriza por un profundo odio hacia las mujeres y hacia los hombres que mantienen relaciones sentimentales exitosas. Según las autoridades, este componente de odio social fue un motor determinante en la planificación del ataque en la escuela de San Cristóbal.
Desde el Ministerio de Seguridad señalaron que este no es un hecho aislado, ya que en los últimos dos años se detectaron 15 casos similares en el país y actualmente existen otras cuatro investigaciones en trámite bajo estas mismas características. Pullaro enfatizó la necesidad de detectar estos indicadores de forma temprana para evitar que la emulación de estos delitos termine en nuevas tragedias escolares.
