JUBILADOS EN ARGENTINA: EL AJUSTE COMO LABORATORIO SOCIAL DE MISERIA Y MUERTE

PAMI
En la Argentina de Javier Milei, los jubilados se han convertido en el epicentro de un experimento político y económico que, según críticos y analistas, funciona como un verdadero “campo de prueba” para la extrema derecha internacional. El desfinanciamiento del PAMI, la reducción de medicamentos gratuitos y la caída del poder adquisitivo de las jubilaciones mínimas configuran un escenario de vulnerabilidad creciente que amenaza con transformar la vejez en un territorio de miseria y muerte.
El PAMI en crisis
El organismo que durante décadas garantizó, con sus pros y sus contras, la atención médica y medicamentos a millones de adultos mayores, acumula una deuda superior a los 500 mil millones de pesos con prestadores y farmacias, cifra irrisoria para cualquier gobierno, si no fuese porque el actual gobierno se gasta eso y mucho más en la timba financiera, o en sus continuas giras turísticas. La eliminación del programa Remediar redujo drásticamente el acceso a medicamentos gratuitos, mientras que la Resolución 1107/2026 recortó los ingresos de los médicos de cabecera, provocando huelgas y paros de atención, disminuyendo drásticamente la atención de consulta, llegando en algunos casos al cierre de establecimientos hospitalarios. El resultado es un sistema debilitado hasta la destrucción, con jubilados que enfrentan demoras en turnos, tratamientos interrumpidos y farmacias que se niegan a entregar insumos, ya que el estado es incapaz de pagarles, pero si de reducirles al mínimo la carga impositiva a los ricos del país.
Jubilaciones por debajo de la pobreza
La jubilación mínima, fijada en $380.000 más un bono congelado de $70.000, dicho bono dejado al capricho de otorgarlo o no por este gobierno, con el, en el mejor de los casos llega a totalizar $450.000, cifra que se ubica por debajo de la línea de pobreza, la eliminación de la moratoria previsional dejó a miles de personas sin posibilidad de acceder a una jubilación plena, obligándolas a percibir apenas el 80% de la mínima, en términos reales, los haberes han perdido más de un 13% de poder adquisitivo en el último año.
Protestas invisibilizadas
Desde marzo de 2024, los jubilados se movilizan semanalmente frente al Congreso, sin embargo, sus reclamos apenas ocupan un 6% de las protestas sociales registradas, lo que refleja una escasa cobertura mediática y una sociedad que, en parte, parece tolerar el deterioro. Las manifestaciones han sido reprimidas en varias ocasiones, mientras desde el oficialismo se insiste en que los adultos mayores representan una “carga fiscal” para el Estado.
Un experimento de ajuste extremo
Organismos internacionales como la OIT y la CEPAL advierten que los recortes previsionales generan riesgos de pobreza estructural en la vejez y debilitan la cohesión social, en Argentina, el ajuste sobre los jubilados se interpreta como un ensayo de políticas de austeridad brutal, reducir el gasto social a costa de quienes ya se encuentran en situación de fragilidad, para algunos analistas, se trata de un “genocidio social” tolerado por sectores de la sociedad que, en medio de la abulia generalizada, no quieren ver hacia dónde se encamina el país.
El futuro de los jubilados en la Argentina bajo Milei aparece marcado por la precarización sistemática, menos prestaciones hasta su desaparición, jubilaciones insuficientes y un sistema de salud debilitado configuran un panorama en el que la vejez deja de ser un derecho protegido para convertirse en un problema presupuestario a resolver mediante el ajuste.
Muchos de los mal llamados correligionarios, a sabiendas de que este crimen estaba en los genes ideológicos de este gobierno, colaboraron enfáticamente para que llegásemos a este resultado, es por ello que los Radicales que nos mantenemos en pie, junto a nuestros valores y doctrina asumimos el compromiso de revertir esta historia de ignominia, y rescatar de la miseria y el desamparo, al que sometió el gobierno de Milei, a los cientos de miles de compatriotas que solo merecen una vida en paz, salud y progreso.
EL AJUSTE COMO LABORATORIO SOCIAL
En la Argentina de Javier Milei, los jubilados se han convertido en el epicentro de un experimento político y económico que, según críticos y analistas, funciona como un verdadero “campo de prueba” para la extrema derecha internacional. El desfinanciamiento del PAMI, la reducción de medicamentos gratuitos y la caída del poder adquisitivo de las jubilaciones mínimas configuran un escenario de vulnerabilidad creciente que amenaza con transformar la vejez en un territorio de miseria y muerte.
El PAMI en crisis
El organismo que durante décadas garantizó, con sus pros y sus contras, la atención médica y medicamentos a millones de adultos mayores, acumula una deuda superior a los 500 mil millones de pesos con prestadores y farmacias, cifra irrisoria para cualquier gobierno, si no fuese porque el actual gobierno se gasta eso y mucho más en la timba financiera, o en sus continuas giras turísticas. La eliminación del programa Remediar redujo drásticamente el acceso a medicamentos gratuitos, mientras que la Resolución 1107/2026 recortó los ingresos de los médicos de cabecera, provocando huelgas y paros de atención, disminuyendo drásticamente la atención de consulta, llegando en algunos casos al cierre de establecimientos hospitalarios. El resultado es un sistema debilitado hasta la destrucción, con jubilados que enfrentan demoras en turnos, tratamientos interrumpidos y farmacias que se niegan a entregar insumos, ya que el estado es incapaz de pagarles, pero si de reducirles al mínimo la carga impositiva a los ricos del país.
Jubilaciones por debajo de la pobreza
La jubilación mínima, fijada en $380.000 más un bono congelado de $70.000, dicho bono dejado al capricho de otorgarlo o no por este gobierno, con el, en el mejor de los casos llega a totalizar $450.000, cifra que se ubica por debajo de la línea de pobreza, la eliminación de la moratoria previsional dejó a miles de personas sin posibilidad de acceder a una jubilación plena, obligándolas a percibir apenas el 80% de la mínima, en términos reales, los haberes han perdido más de un 13% de poder adquisitivo en el último año.
Protestas invisibilizadas
Desde marzo de 2024, los jubilados se movilizan semanalmente frente al Congreso, sin embargo, sus reclamos apenas ocupan un 6% de las protestas sociales registradas, lo que refleja una escasa cobertura mediática y una sociedad que, en parte, parece tolerar el deterioro. Las manifestaciones han sido reprimidas en varias ocasiones, mientras desde el oficialismo se insiste en que los adultos mayores representan una “carga fiscal” para el Estado.
Un experimento de ajuste extremo
Organismos internacionales como la OIT y la CEPAL advierten que los recortes previsionales generan riesgos de pobreza estructural en la vejez y debilitan la cohesión social, en Argentina, el ajuste sobre los jubilados se interpreta como un ensayo de políticas de austeridad brutal, reducir el gasto social a costa de quienes ya se encuentran en situación de fragilidad, para algunos analistas, se trata de un “genocidio social” tolerado por sectores de la sociedad que, en medio de la abulia generalizada, no quieren ver hacia dónde se encamina el país.
El futuro de los jubilados en la Argentina bajo Milei aparece marcado por la precarización sistemática, menos prestaciones hasta su desaparición, jubilaciones insuficientes y un sistema de salud debilitado configuran un panorama en el que la vejez deja de ser un derecho protegido para convertirse en un problema presupuestario a resolver mediante el ajuste.
Muchos de los mal llamados correligionarios, a sabiendas de que este crimen estaba en los genes ideológicos de este gobierno, colaboraron enfáticamente para que llegásemos a este resultado, es por ello que los Radicales que nos mantenemos en pie, junto a nuestros valores y doctrina asumimos el compromiso de revertir esta historia de ignominia, y rescatar de la miseria y el desamparo, al que sometió el gobierno de Milei, a los cientos de miles de compatriotas que solo merecen una vida en paz, salud y progreso.
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