Preocupante retroceso: Entre Ríos perdió 21 escuelas rurales en dos años
Un informe reveló que, entre 2024 y 2025, la provincia de Entre Ríos registró el cierre de 21 establecimientos educativos rurales. Si bien administrativamente se consideran “cierres transitorios”, la tendencia marca un vaciamiento del campo que parece no tener retorno: desde 1980 a la fecha, ya son 272 las escuelas que dejaron de funcionar en las zonas rurales entrerrianas.La situación actual es crítica.
Según los datos del programa Cuestión de Fondo, hoy existen 434 escuelas que poseen de 0 a 8 alumnos. De ese total, 132 establecimientos funcionan con apenas uno o dos estudiantes, lo que plantea un desafío pedagógico inmenso para los docentes, quienes muchas veces deben recorrer distancias abrumadoras —como el caso de Natalia Villar, que viaja 128 km diarios— para sostener el derecho a la educación en parajes aislados.
Distribución de los cierres (2024-2025)El fenómeno de los cierres no fue parejo, sino que afectó con mayor dureza al centro y sur de la provincia. Paraná 6 Villaguay 4 Nogoyá 3 La Paz 2 Otros (Concordia, Colón, etc.)1 c/u
Las autoridades y especialistas coincidieron en que no hay un solo motivo, sino una combinación de factores demográficos y económicos que empujaron a las familias hacia las ciudades:Derrumbe de la natalidad: Entre 2013 y 2023, los nacimientos en Entre Ríos cayeron casi un 45%.
Hay menos niños en toda la provincia, pero el impacto se multiplicó en el ámbito rural.Concentración de la tierra: La Directora de Educación Primaria, Mónica Schoenfeld, señaló que hubo una disminución del 35% en la cantidad de establecimientos agropecuarios. Al haber campos más grandes pero en manos de menos dueños, se requiere menos mano de obra y, por ende, hay menos familias residiendo en las chacras.Habilidades sociales en juego: Desde el Consejo General de Educación (CGE) advirtieron que un niño que estudia solo o con un único compañero carece de la posibilidad de desarrollar cooperación o trabajo en equipo, lo que obliga a repensar cómo integrar a estos alumnos sin que pierdan su identidad rural.
Una escuela que se apaga, un pueblo que retrocede. Para referentes como el profesor Mauricio Castaldo, el cierre de escuelas es también una decisión política. Sostuvo que se dejó de ver a la escuela pública como una herramienta de soberanía en el territorio para pasar a considerarla un “gasto”. El avance del extractivismo y la falta de políticas que fomenten el arraigo de los pequeños productores completaron un cuadro donde la educación en el campo pasó de ser el corazón de la comunidad a un símbolo de la resistencia de unos pocos.