26 mayo, 2024

Un colombiano, un mexicano y uruguayo – fueron consultados sobre su visión de Argentina. ¿Realmente somos lo que mostramos?

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Desde Colombia, México y Uruguay brindan su mirada sobre los argentinos, sus estereotipos y cómo somos vistos a los ojos del mundo. ¿Qué tanto nos conocemos?

Buenos Aires, Argentina.

“Soberbios, apasionados, aventureros, intrépidos, sinvergüenzas y audaces”, algunos de los adjetivos que nosotros mismos, los argentinos, implementamos si tenemos que definirnos. Pero, ¿qué pasa cuando se trata de pedirle a un extranjero que nos defina? Un uruguayo, un colombiano y un mexicano tienen su respuesta.

 

Nunca es fácil definir las cualidades y defectos de una persona, mucho más difíciles escucharlas. Muchas veces nuestra opinión de nosotros mismo difiere de la de otros. Sin dudas hay una identidad del “ser argentino” construida por nosotros mismos que no es más ni menos que la forma en la que nos mostramos al mundo y de la que somos percibidos.

 

Andrés, Jahaziel y Camilo – un colombiano, un mexicano y uruguayo – fueron consultados sobre su visión de Argentina. ¿Realmente somos lo que mostramos?

TODO LLEVA A ARGENTINA

Andrés Triana es de Bogotá, Colombia, tiene 24 años y estudió cine. Nunca visitó el país, pero siente un cariño especial por él ya que es amante del fútbol y de la música. Dos aspectos que resaltan mucho de nuestra cultura.

Andrés Triana, colombianoAndrés Triana, colombiano de 24 años.

“La cultura argentina cubre demasiadas cosas, de Latinoamérica es de lo más resaltado. Todo realmente lleva a Argentina: uno que es aficionado al fútbol, las canciones que se cantan en los estadios vienen de allá. La música también, Soda Stereo, es una de las bandas más grandes de la música en español. El cine argentino obviamente es una locura y El Diego también, creo, ayudó mucho a que Argentina sea tan conocida”, comenta.

Soda Stereo, música, banda argentinaSoda Stereo, una de las bandas más importantes latinoamericanas.

Respecto del fútbol, agrega que “saber cómo se expresan con el tema del fútbol y como lo viven con esa pasión…”. Incluso resalta nuestro acento rioplatense tan característico: “Creo que cualquier latino, o al menos de Sudamérica, ha querido hablar con el ‘che’Culturalmente hay una huella, algo de referencia les guste o no”.

 

Respecto a los argentinos y las experiencias que ha tenido, dice: “Al relacionarse con gente de allí te das cuenta de que son gente amigable. Siempre he hecho chistes imitando su acento y pues en generalmente son muy bien. No he tenido malas experiencias”. “El impacto cultural que tienen bajo nosotros los latinoamericanos o sudamericanos es innegable”, finaliza.

 

EL PROTOTIPO DEL LATINO ROMÁNTICA PASIONAL

Jahaziel Ramírez es de Guanajuato, al centro de México y tiene 27 años. Tampoco visitó el país, aunque es quién más anécdotas tiene para compartir debido a un vínculo cercano que supo construir a través de sus vecinos y un tío que sí pasó varios años aquí.

Jahaziel Ramírez, mexicanoJahaziel Ramírez, mexicano de 27 años.

“Para empezar me encantaría decir que lo he visitado, pero lastimosamente ese sueño no se cumple. Aunque puedo decir que desde pequeño he convivido con argentinos”, comienza. “Uno de mis primeros vecinos en ese entonces era un ex futbolista argentino, su nombre era Walter, y era una gozada ver a sus niños porque jugaban al fútbol y eran muy amables con un acento muy marcado de Buenos Aires. Tenía más o menos 8 años”, revela.

 

Walter y su familia no fueron los únicos vecinos con sangre argentina que conoció ya que según cuenta “luego vino una pareja, tenía entre 12 y 14 años, este muchacho jugaba en el equipo de mi ciudad y venía procedente de Gimnasia Esgrima La Plata. Al tiempo y por malos manejos, el club desaparece y él se queda sin nada por lo cual comenzó a vender comida como empanadas, choripán y todo originario de argentina”. Sobre esta última pareja, define: “Era muy agradable comer con ellos. Tristemente se fueron porque encontró un mejor trabajo en otra ciudad, se llamaba Gerardo. Tuve el placer y orgullo de conocerlos”.

Comidas argentinas, tradicionesComidas típicas argentinas.

Jahaziel tiene un tío que vivió en el interior y en Buenos Aires, gracias a él logró un apego cultural que es, por lo menos, curioso a tantos kilómetros: “A mi tío le apasionan los argentinos y ha ido como cuatro veces y de hecho vivió un tiempo en Mendoza, San Juan y Buenos Aires. Cada vez que regresaba traía un fernet, alfajores, un montón de cosas. Por él me hice hincha de Boca Juniors desde pequeño, era aferrado a ver el equipo de Bianchi. Todo a través de mi familia”.

Boca, época de BianchiBoca Juniors.

En lo que respecta a la relación con los argentinos, define: “Mi experiencia con el argentino es muy, muy cálida. He traído muy buenos amigos, para mí hablar con argentinos se ha vuelto muy normal. En México se piensa mucho que los argentinos son arrogantes, altaneros y mi experiencia es totalmente diferente. Pienso que tiene que ver más que nada con un estereotipo, mucho tiene que ver el fútbol que lo engloba.”

 

Al tener que definirnos no dio muchas vueltas: “Siento que el argentino es el prototipo del latino romántico pasional porque para ellos hablar de política, gobiernos pasados, fútbol los lleva a recordar a diario su historia y lo que han forjado. Creo que a diario sufren su pasado y presente, pero ante el mundo les gusta presumir quiénes son”.

Asado, costumbre argentinaEl asado, otra costumbre gastronómica.

“Hablar de Argentina quizá es hablar de El Diego, Messi; pero también es el sufrimiento a raíz de malos políticos. Hay muchos nexos que podemos tener, uno de mis sueños es conocer Buenos Aires, probar un asado de dónde nació, cebar mate en alguna playa y conocer todo aquello que me han mencionado en los últimos años”, concluye.

 

EL HERMANO MAYOR

Camilo Ferreira es de Montevideo, Uruguay, tiene 25 años y es por defecto quién más en contacto está con nuestro país y lo que somos. “Nuestra visión está viciada por el consumo y la cercanía de medios y lo que pasa. El estereotipo por algo es real, es una generalización, lo que proyectan a nosotros y al mundo es ese estilo sobrador y ganador que se llevan el mundo por delante”, explica.

Camilo Ferreira, uruguayoCamilo Ferreira, uruguayo de 25 años.

Para explicar cómo nos ven los uruguayos utiliza una conocida comparación que tantas veces se ha usado para intentar entender la relación entre ambos y es la de los hermanos: “Creo que también hay una dinámica de hermano mayor que proyectan eso, pero a la vez tiene ese cariño hacía nosotros que también es un poco de lástima y al hacerlo cambian el tono y se va a algo más personal cuando conocés a alguien de verdad a gente de la Ciudad o provincia de Buenos Aires. No todos son iguales, porque no todos son hechos en un molde, pero si la generalización y estereotipo está por algo“.

Mate, costumbre argentina y uruguayaEl mate, una infusión rioplatense.

Luis Suárez y Lionel Messi, Uruguay y ArgentinaLuis Suárez y Lionel Messi, emblemas de las selecciones de Uruguay y Argentina.

“Tienen ese ADN colectivo que sobre todo cuando lo ponen en momentos claves o de presión, les salta. Probablemente la relación de los uruguayos y argentinos se defina mejor con una relación de hermano mayor y hermano menor. Nosotros un poco los despreciamos y ustedes un poco confunden querernos con tenerlos lástima”, agrega.

 

“Al final estamos comunicados todo el tiempo y la relación en la intimidad es como cualquier otra y no tiene nada de esos vicios del estereotipo”, concluye.

 

Ineludiblemente los argentinos hemos construido una identidad hacia nosotros y hacia el mundo, por supuesto no todos somos iguales ya que nuestros contextos familiares, sociales e incluso de espacio y tiempo hacen a la identidad de la persona. Pero lo cierto es que todos hemos sido criados en un mismo país que ha sabido tropezar varias veces con la misma piedra, muchas veces producto de esa soberbia de que la que tanto se habla. Aunque también hemos demostrado una facilidad para salir adelante en parte por esa pasión y fuerza de voluntad por la cual hemos ganado cierta fama. Quién sabe, quizá se podría encontrar un punto de equilibrio entre ambas para poder de una vez por todas correr esa piedra del camino.

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