28 febrero, 2024

Juegos en línea, una adicción en la que se invierte mucho tiempo y dinero y algunos llegan incluso a robar

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Según experto, quienes venden ‘diamantes’ a menores para juegos en línea, incurren en corrupción de menores.

En un recorrido por dos puntos de la ciudad, uno en el centro y otro en el Plan Tres Mil, menores de edad ingresan a puntos de internet y gastan altas sumas en juegos en línea. Hace dos semanas, un adolescente de 13 años sustrajo Bs 8.000 de su abuelo para gastarlos en juego. El hecho que encendió las alarmas sobre la oferta de estos videojuegos en la capital cruceña, asi lo indica el portal de noticias Unitel.

Los juegos electrónicos son una distracción que ha evolucionado y ahora se juegan en línea por internet. Pero el costo de los juegos no solo consiste en descargar el juego para el teléfono o pagar la hora de internet, que puede costar menos de Bs 2 la hora. Los aficionados invierten también en equipos.

“Yo he invertido unos Bs 4.500 en mi cuenta para el juego”, dice un muchacho que tiene 18 años y que está con una mochila en una sala de internet en el mercado Mutualista.

Las altas sumas de dinero que se invierten en estos juegos puede ser incrementarse cada vez más. ‘Michael’, el nombre ficticio de un joven de 22 años, que accedió a explicar los por menores del juego. Él tiene cuentas para juegos en línea que debido a lo que ha invertido tiene ciertas características y ha llegado a determinados niveles gracias a una inversión de Bs 6.500. “Hay algunas que cuestan hasta 10 mil”, dice.

Esto porque incluso hay quienes las ponen a la venta a esos precios. Una muestra de lo que puede llegar a hacer un menor de edad por conseguir dinero para satisfacer su necesidad de jugar, es lo que sucedió con un adolescente de 13 años, que sustrajo Bs 8.000 a su abuelo para gastarlo en juegos en línea.

Su madre comenta que ella lo dejaba todo el día solo porque salía a trabajar y se quedaba con su abuelo. Pero el adolescente empezó a sacar dinero de los ahorros de su abuelo, hasta que el hombre se dio cuenta de que le faltaban Bs. 8 mil.

La madre señala que reclamó al administrador del lugar donde su hijo iba a jugar y a comprar ‘diamantes’ (moneda virtual que se usa para comprar accesorios en los juegos), y que intentó poner una denuncia en la Policía, pero no prosperó. Le dijeron que como madre tenía que controlar a su hijo. Ella acepta su culpa pero cree que las autoridades deberían controlar y normar a estos negocios cuando se trata de menores de edad.

El abogado y experto en ciberdelincuencia, Cristian Sánchez, señala que aquellos centros que atienden a menores de edad en este tipo de juegos, y que les venden las monedas virtuales denominadas ‘diamantes’, están incurriendo en el delito de corrupción de menores, que está estipulado en el Código Penal boliviano y conlleva cárcel de hasta cinco años.

En un punto de internet en el Plan Tres Mil, se constató la presencia de menores edad, de alrededor de 10 años, también habían adolescentes con uniforme escolar en juegos en línea.

En otro punto se constató que un menor, con uniforme de colegio y con mochila, compró 200 bolivianos en diamantes para su juego. Pero ¿qué son los diamantes y para qué sirven?.

Los diamantes son una moneda virtual que compran los jugadores que se utiliza para adquirir accesorios y herramientas y así avanzar de nivel dentro del juego. Estos accesorios son por lo general armas que el personaje del juego usa para avanzar y lograr objetivos en el juego virtual.

En los letreros de los centros de internet, donde se venden estos accesorios para estos juegos, están consignados los precios como podemos ver, van desde 110 diamantes por 7 Bs hasta los 6.138 diamantes por 285.

El caso del muchacho de 13 años que sustrajo a su abuelo no es el único. El año pasado en Santa Cruz otro adolescente sustrajo un monto aún mayor a sus padres y en otros departamentos se han dado casos similares. Por esto, el abogado Sánchez y la madre del menor de 13 años, piden a las autoridades control sobre los centros que fomentan estas actividades en los menores de edad.

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